Bach Mass in B Minor - Dunedin Consort - Opus Musica

La Misa en Si menor de Bach es, -según indica el director de esta versión, John Butt, en el cuadernillo que acompaña este doble CD-, la obra clave que Joshua Rifkin utilizaba a principio de los años ochenta para demostrar su revolucionaria teoría de que los coros en las obras vocales de Bach se interpretaban habitualmente con un único cantante por cada parte. Años más tarde es de nuevo Joshua Rifkin quien se encarga de la primera edición crítica de la partitura de la Misa en Si menor -Breitkopf & Härtel, 2006- tal y como Bach la dejó a su muerte acaecida en 1750, edición utilizada para esta nueva grabación de la obra a cargo de los Dunedin Consort & Players bajo la dirección de John Butt. La nueva edición elimina los añadidos incorporados a la partitura con posterioridad a la muerte de Bach y por contra incluye algunas revisiones realizadas por el compositor con posterioridad a 1733 -fecha en que completa su obra-, buscando plasmar la concepción final virtual que Bach pudo tener de la obra a su fallecimiento.

Respecto a la interpretación que los Dunedin Consort & Players brindan de esta obra, se podría aplicar gran parte de lo dicho a propósito de su versión de la Pasión según San Mateo: una lectura de indudable interés musicológico, magníficamente grabada y, en cuanto a la interpretación, excelente en lo instrumental pero mejorable en lo vocal. La propuesta de utilizar un cantante por voz en las partes corales hace que éstas se vean lastradas por la mayor densidad instrumental. Además la voz más aguda, de timbre penetrante, abierto y de timbre aniñado, eclipsa al resto en algunos pasajes. Se obtiene una evidente claridad de texturas y se gana en ligereza y flexibilidad, pero a cambio, la emisión es poco cálida, en absoluto redonda y no parece buscarse el empaste entre las distintas voces sino precisamente su diferenciación.

Entre los solistas destaca la intervención del bajo Matthew Brook, en Quioniam tu solus sanctus, con mayor consistencia vocal que sus colegas pero a la vez con la adecuada ligereza para hacer frente a los pasajes de agilidad; en Et in Spiritum sanctum encontramos sin embargo pasajes apurados en la zona aguda y en general se echa en falta una voz más timbrada que la suya. Resulta muy pálida desde el punto de vista vocal la aproximación de Susan Hamilton y Margot Oitzinger en el dúo de soprano y alto Et in unum Dominum, por sus voces en exceso livianas; la contralto carece de la consistencia suficiente para su cometido y la soprano emite con un timbre excesivamente aniñado. En cambio en su intervención en el Agnus Dei la contralto Margot Oitzinger consigue mejor nivel, cantado con una línea muy expresiva y un perfecto legato. El Laudamus te, rítmico y saltarín, está perfectamente realizado en cuanto a la parte instrumental, pero cantado con emisión muy abierta por la soprano Cecilia Osmond, de graves endebles. El tenor Thomas Hobbs afronta con corrección un sereno Benedictus que se desarrolla plácidamente arropado por un delicado solo de flauta.

Resumiendo, pese a beneficiarse de una toma de sonido que otorga una gran sensación de espacialidad a las voces, el conjunto resulta a menudo demasiado despojado y algo chocante, aunque en determinados pasajes se consiguen resultados muy interesantes y de indudable calidad interpretativa. Las partes vocales corales parecen demandar una mayor presencia vocal frente a la instrumental, mientras que en las partes solistas echamos en falta cantantes de mayor entidad. Estaríamos ante un historicismo llevado a sus últimas consecuencias, lo que magnifica tanto los logros como las carencias de este tipo de interpretaciones.

Opus Musica
30 May 2010