Dunedin Consort - Monteverdi: Vespers 1610 - Scherzo

Escuché por primera vez estas Vespro sin leer nada de lo que explica John Butt en las notas informativas. Y he de reconocer que me parecieron raras. Muy raras. No me sonaban a italianas (me refiero a versiones como las de Alessandrini o Fasolis, principalmente, porque la de Maletto es otra cosa). Pero tampoco a inglesas (Gardiner, Parrott, King, McCreesh o Christophers). Y menos aún, claro, a las de Garrido o García Alarcón —argentinos ambos—, que para mí siguen siendo referenciales. Butt reconoce sin ambages que su visión va en contra de la tendencia generalizada de presentar las Vespro como una obra de origen litúrgico. El director y organista, que también es un brillante musicólogo, las ofrece como él considera que las quiso ofrecer el propio Monteverdi: como una representación de su destreza compositiva, como una obra canónica de concierto —género que empezaba a implantarse con absoluto éxito en la Italia de principios del XVII—. En suma, estaríamos, según Butt, ante unas Vespro que, pese a su nombre, tienen mucho más de profano que de sacro.

No busquen, pues, la grandiosidad que se halla en algunas de las versiones antes mencionadas (la de Gardiner, sin ir más lejos). No piensen en un gran templo eclesiástico del norte de Italia, sino más bien en una recoleta sala de algún sencillo palacio. Priman las voces; los instrumentos quedan relegados a un segundo plano, incluidos los ampulosos sacabuches y las no menos suntuosas cornetas. Todo es puro intimismo, mane- jado con esa admirable destreza a la que Butt y los Dunedin Consort nos han acostumbrado en los últimos años con sus insuperables grabaciones bachianas y haendelianas. Vencida la inicial sorpresa, uno comprueba que todo está en su sitio, que todo tiene su lógica, que nada se debe al capricho de un director que ha podido sucumbir al divismo después de tantos elogios... Unas Vespro sencilla- mente asombrosas.

Scherzo
29 December 2017