Gothic Voices - Mary Star Of The Sea - El arte de la fuga

La Virgen María ha sido durante siglos fuente de inspiración para pintores, escultores y poetas, también para los compositores. Muchos han recurrido al legado cultural que se creó a partir de su imagen y que trascendió las sagradas escrituras y los textos poéticos; muy pocos desecharon las posibilidades que les ofrecía ese universo amplísimo en el que también han tenido cabida las leyendas, el misticismo y el acervo popular. En el caso de los compositores, fuesen creyentes o no, y ahí radica la importancia de ese legado como catalizador de la creatividad, el resultado es inabarcable por su abundancia, especialmente en lo que respecta a la música coral. En este sentido, todo indica que esta práctica no variará el futuro.

Gothic Voices ofrece en este álbum un programa centrado en el fuerte vínculo que existe entre la Virgen María y el mar. Bajo el título "Mary Star Of The Sea", el proyecto refleja las diferentes condiciones de la Virgen, la espiritual y mítica por un lado, y su faceta humana, femenina, marital, más cercana, por el otro. De una u otra manera, los pueblos han acudido a ella en busca de luz y consuelo, algo muy comprensible en las gentes ligadas al mar que han sufrido los embates del oleaje y sus peores consecuencias. Sea como fuere, y tratándose de un conjunto especializado en el repertorio medieval, la selección incluye obras de autores británicos que abarcan desde el s. XII al s. XV, junto a otras composiciones anónimas de la misma época. Entre las primeras encontramos obras de Godric de Finchale (c. 1065-1170), Leonel Power (c. 1370-1445), John Dunstaple (c.1390-1453) y Richard Smert (c. 1400-1477), los dos últimos en el límite cronológico de la época.

El programa se articula en dos partes. La primera pone de relieve el aspecto místico y la cualidad religiosa de la Virgen, y para ello se han intercalado en su estructura Music For The Star Of The Sea y tres movimientos de la obra Il nome del bel fior, ambas de la norteamericana Joanne Metcalf. La elección de una compositora para recrear el universo femenino de María no es aleatoria, como tampoco lo es la elección de los movimientos de Il nome del bel fior, condicionada como está por el número de cantantes que integran el conjunto -hay otras partes de la obra escritas a 6 (STTTBB) y hasta a 9 voces (SATTTTTBB) que no se incluyen aquí-. Asimismo, su emplazamiento en el orden del programa también obedece a un cuidado planteamiento, con el movimiento inicial -Maria I- al comienzo, el quinto movimiento -Maria III- en el centro de la primera parte, y el tercer movimiento, el que le da nombre a la obra y que está basado en el texto del Canto XXIII del Paraíso de Dante Alighieri, al final de la sección. De esta forma la cohesión está asegurada. La segunda parte del programa, por contra, se centra en el aspecto más humano de la Virgen, en su sufrimiento y desesperación por el martirio y la posterior muerte de su hijo, tal y como se aprecia en la versión monofónica y medieval del poema Stond wel, Moder, under rode primero y en la adaptación contemporánea de Andrew Smith (1970) después. Esta última e Il nome del bel fior encajan a la perfección aquí y son un estupendo complemento al resto de obras medievales, por su belleza y porque su lenguaje no resulta excesivamente vanguardista, ya que poseen un adecuado equilibrio entre la verticalidad armónica y la horizontalidad polifónica, sin un marcado predominio de la primera.

Los integrantes de Gothic Voices firman un proyecto sumamente interesante y convincente por la elección e interpretación del programa. La pureza en su canto es una constante en todas las obras, a pesar de que alguna de ellas pone a prueba las cualidades técnicas de los cantores, sin que el sonido de conjunto y de cada uno de sus integrantes se resienta por ello. Gran parte del secreto reside en la flexibilidad de las voces, equilibradas y dúctiles, siempre al servicio de la expresividad, tal y como puede constatarse en las obras contemporáneas. A la excelente afinación del conjunto hay que añadir el bellísimo empaste entre la voz de Catherine King y el resto de cantantes masculinos, con el timbre de la mezzosoprano en perfecta fusión con el todo, enriqueciéndolo en matices. La toma sonora es excelente, diáfana como pocas, ideal para sumergirse en la escucha de estas magníficas composiciones.

El arte de la fuga
10 October 2016